La poesía de los e-soliloquios

Lejos un trino

Lejos un trino.
El ruiseñor no sabe
que te consuela.

La vieja mano
sigue trazando versos
para el olvido.

La vasta noche
no es ahora otra cosa
que una fragancia.

Jorge Luis Borges – Diecisiete haiku


Trina porque sí, porque es un ruiseñor y los ruiseñores trinan. Sin pretensiones, orgulloso tal vez, por amor al arte de trinar. Pero en este canto alguien halla consuelo, ese gesto inútil adquiere sentido lejos de sus ramas, trae paz, tal vez incluso alegría a un mundo que bien la necesita, que agradece su dedicación, su presencia, su vocación de llenar el aire con sus trinos.

Quien sabe si confortado por estos cantos, una vieja mano está rindiendo un nuevo homenaje al momento escribiendo versos, suaves, ligeros, destinados al olvido pero pretendiendo perpetuarse como si sólo les valiera la eternidad.

Y llega la noche, el silencio que nos enfrenta en solitario a la oscuridad y que nos deja al albur de nuestros pensamientos, esta vasta noche que sólo haciendo uso de la noble ciencia de vivir el instante, podemos liberar de sus terrores y convertir en fragancia.



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