Atención plena

Altares

El altar es una herramienta. Si nos arrodillamos ante él y decimos que hemos hecho mal, en realidad estamos diciéndonos eso a nosotros mismos. Si damos gracias por nuestra buena fortuna, estamos expresando nuestro modesto agradecimiento por la buena suerte. No hay una fuerza exterior escuchándonos. No hay castigo divino por nuestra maldad. El altar es meramente simbólico.

Se requiere madurez para captar que no hay dioses y aún así comportarse como si los hubiese. Se requiere perspicacia para saber que debes ser tu mismo quien te discipline. Sólo los más sabios pueden establecer sus propias “leyes divinas” y encontrar guía como si realmente fuesen palabras del cielo.

Deng Ming-Dao – 365 Tao

Hay un dios en el centro de nosotros mismos.

Y una gran necesidad de rendirle culto como una manera de respetarlo, de tenerlo siempre presente. Aquí está, invisible para los demás, llenándonos completamente si le damos el espacio que se merece.

Si un altar puede ayudarnos a detectarlo, a detectarnos, bienvenido sea nuestro altar. En la forma que consideremos adecuada, un lugar para el silencio y la oración al dios que habita en nuestro corazón.

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