La poesía de los e-soliloquios

Billy Collins – Ojos que no ven

Nadie se esperaba que los tres
se sentasen ahí en las cepas de sus árboles para siempre,
los sentidos tapados con sus garras sinuosas
para desterrar el vil y execrable mundo.

Mientras esto ocurría,
era el que estaba a la izquierda
el primero en desertar de su puesto,
destapándose los oídos,
después con zancada larga entrando en la órbita de los rumores y mentiras,

pero también en el reino de las sinfonías,
el sonido del agua rompiendo contra las rocas
y el viento que agita las frondosas copas de los árboles.

Entonces el mono de la derecha bajó las manos
de su amplia boca y se escabulló
en busca de alguien con quien hablar,
alguna noticia que pudiera propagar,
quizá algo que maldecir o difundir a gritos.

Y esto dejó al mono de en medio
solo en su muda vigilia,
protegiendo sus ojos del espectáculo de la depravación,
ciego ante el hombre que azotaba a su caballo,
para la mujer que zarandea a su hijo en el aire,
pero también incapaz de ver
el sol rojizo en el rugoso saliente de roca
ni las manzanas en la hierba a pie de árbol.

Algunas veces, piensa en los otros dos,
busca los imperceptibles sonidos de su respiración
allí arriba en la repisa de la chimenea
a continuación del reloj y los candelabros.

Y algunas noches en la quietud de la casa
desea poder romper el silencio con una pregunta,

pero sabe que el de la derecha
no va a poder oirla,
y al de la izquierda,
de acuerdo con su juramento secreto –
el que todos hicieron con la garra levantada –
se le ha prohibido hablar para siempre, incluso para contestar.

Billy Collins
NikkoNoEvil4902
See No Evil
No one expected all three of them/ to sit there on their tree stumps forever,/ their senses covered with their sinuous paws/ so as to shut out the vile, nefarious world.// As it happened,/ it was the one on the left/ who was the first to desert his post,/ uncupping his ears,/ then loping off into the orbit of rumors and lies,/ but also into the realm of symphonies,/ the sound of water tumbling over rocks/
and wind stirring the leafy domes of trees.// Then the monkey on the right lowered his hands/ from his wide mouth and slipped away/ in search of someone to talk to,/ some news he could spread,/ maybe something to curse or shout about.// And that left the monkey in the middle/ alone with his silent vigil,/ shielding his eyes from depravity’s spectacle,/ blind to the man whipping his horse,/
the woman shaking her baby in the air,/ but also unable to see/ the russet sun on a rough shelf of rock/ and apples in the grass at the base of a tree.// Sometimes, he wonders about the other two,/
listens for the faint sounds of their breathing/ up there on the mantel/ alongside the clock and the candlesticks.// And some nights in the quiet house/ he wishes he could break the silence with a question,// but he knows the one on his right/ would not be able to hear,/ and the one to his left,
according to their sacred oath–/ the one they all took with one paw raised–/ is forbidden forever to speak, even in reply.

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2 pensamientos en “Billy Collins – Ojos que no ven

  1. Yo lo veo como tu, no quiero ser el mono colgado en la rama con los ojos
    cerrados al que ya han abandonado sus amigos y ni lo sabe.
    Los ojos bien abiertos, atentos a lo que nos pasa con los seis sentidos.

    Gracias por tu visita

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