La poesía de los e-soliloquios

El viaje – Mary Oliver

Un día por fin supiste
lo que tenías que hacer, y lo empezaste,
aunque voces a tu alrededor
insistían en gritar
malos consejos,
aunque toda la casa
se puso a temblar
y sentiste el viejo tirón
en los tobillos.
“¡Arréglame la vida!”,
gritaba cada una de las voces.
Pero no te detuviste.
Sabías lo que tenías que hacer,
a pesar de que el viento levantara
con sus dedos rígidos
hasta los cimientos mismos,
aunque su melancolía
fuese tremenda.
Ya era bastante tarde
y era una noche espantosa
y la carretera estaba llena
de ramas y piedras caídas.
Pero poco a poco,
a medida que dejabas atrás sus voces,
las estrellas comenzaron a arder
a través de las capas de nubes,
y se oyó una nueva voz
que lentamente
reconociste como tu propia voz,
que te hacía compañía
mientras te adentrabas más y más,
en el mundo,
decidido a hacer
la única cosa que podías hacer
decidido a salvar
la única vida que podías salvar.

El penúltimo viaje
Tal vez el poema de referencia del llamado Mindfulness, la atención plena. Aparece en La práctica de la atención plena de Jon Kabat-Zinn y en Mindfulness para reducir el estrés de Bob Stahl y Elisha Goldstein. También en La ciencia de la Felicidad de Sonja Lyubomirsky.

Toda una invitación a tomar las riendas de nuestra vida con la idea clara de que las cosas mejoran cuando hacemos lo que tenemos que hacer, de que nadie nos puede salvar salvo nosotros mismos, de que somos quien mejor nos conoce y que, por tanto, somos los que estamos en la posición más favorable para decidir correctamente sobre nuestra vida.

Los demás tienen la responsabilidad de su propia vida, saben lo que sienten y saben lo que piensan, por esto pueden mejorar sus cosas; nosotros las nuestras.

Nuestra vida es un espacio que debemos ocupar, llenar, enriquecer, ganar; no podemos alquilarlo, delegarlo, embrutecerlo, perderlo. Demasiadas personas viven la vida de otros, lamentablemente, y por eso se lamentan o se acaban lamentando, se acaban perdiendo la vida.

Lo sabemos, como casi todo lo que es importante, lo sabemos, pero a veces dejamos que otros nos decidan o decidimos por otros para así no tener que afrontar nuestras propias decisiones. Este poema nos lo recuerda, nos lo refriega por los morros.

Es difícil, por supuesto que es difícil, “y sentiste el viejo tirón/ en los tobillos”, el viento levantó “hasta los cimientos mismos”, pero las cosas saldrán bien, las estrellas comenzarán a arder a través de las capas de nubes y se oirá una voz que sabe que es lo que realmente necesitamos, lo que realmente somos, nuestra propia voz.



THE JOURNEY
One day you finally knew/ what you had to do, and began,/ though the voices around you/ kept shouting/ their bad advice/ though the whole house/ began to tremble/ and you felt the old tug/ at your ankles./ “Mend my life!”/ each voice cried./ But you didn’t stop./ You knew what you had to do,/ though the wind pried/ with its stiff fingers/ at the very foundations,/ though their melancholy/ was terrible. / It was already late / enough, and a wild night,/ and the road full of fallen/ branches and stones./ But little by little,/ as you left their voices behind,/ the stars began to burn/ through the sheets of clouds,/ and there was a new voice/ which you slowly/ recognized as your own,/ that kept you company/ as you strode deeper and deeper/ into the world,/ determined to do/ the only thing you could do/ determined to save/ the only life you could save.

café lang
elfaro.net

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3 pensamientos en “El viaje – Mary Oliver

  1. Una vez más, tu post me viene de perlas para tranquilizarme y esbozar una gran sonrisa. En un mes me aventuro al extranjero a ver que me depara la vida. Y la verdad que el viejo tirón me ha costado unas cuantas patadas quitármelo de encima. Pero sí, tenéis todos aquí mucha razón. Yo tengo la suerte de no gustarme nada esperar a los demás. Pero la mala de amar demasiado mi gente, quizás suele ser el tema más persuasible del señor viejo tirón. Pero bueno, luego llueve el mejor motivo para atreverse a saltar, vivir.

    un abrazo

    • Parece que ahora todo confluye en una dirección y parece que es el momento adecuado.
      De la necesidad virtud.
      El mundo es un lugar espléndido si uno lo recorre ligero de equipaje pero bien lleno por dentro.
      Ahí está todo lo que podemos hacer, mejorar desde dentro, hacernos buenos para el mundo.

      Agradezco tu visita, vuelve siempre que quieras. Un beso.

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