Autoayuda

La pereza

Se habla de tres formas de pereza… Y la tercera, la más interesante en nuestro caso, consiste en agotar la propia vida en tareas de importancia secundaria sin abordar nunca lo esencial. Pasamos nuestro tiempo intentando resolver problemas menores que se encadenan sin fin como las ondas en la superficie de un lago. Nos decimos: “Cuando haya terminado tal o cual proyecto, me dedicaré a darle un sentido a mi existencia”. Creo que la dispersión horizontal de los conocimientos proviene de esta pereza, incluso si actuamos con diligencia durante toda nuestra vida.



El antídoto contra la tercera -hacer que el detalle pase antes de lo esencial- es darse cuenta de que la única manera de llegar a la meta de nuestros proyectos sin fin es dejarlos caer y volvernos, sin esperar demasiado, hacia lo que es capaz de dar un sentido a la existencia. La vida es breve, y si queremos desarrollar nuestras cualidades interiores, nunca es demasiado temprano para intentarlo.

Jean-François Revel, Matthieu Ricard – El monje y el filósofo

El monje y el filosofo

Pienso que, ciertamente nos perdemos en proyectos sin fin, aplazando lo esencial: el desarrollo de nuestras cualidades interiores, el dar lo mejor de nosotros mismos, el acercarnos a lo somos.

Tal vez sea pereza, tal vez miedo a lo desconocido, a no saberlo hacer, a no saber lo que significa dar significado a nuestra existencia.

Las tareas de importancia secundaria pertenecen a la familia de las distracciones, se engloban en la categoría del esconderse, del no afrontar la propia vida.

Sin duda, el mejor momento para hacerlo fue hace diez años, pero el segundo mejor momento es hoy.

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2 pensamientos en “La pereza

  1. Muy cierto, muchas veces nos perdemos en el camino, rodeamos y rodeamos una situación y no alcanzamos lo que deseamos, postergamos o dejamos inconclusas las cosas, no se si sea por miedo o porque de pronto nos invade esa pereza mental influenciada por el entorno tan confuso.

    Saludos Soli 🙂
    G.

  2. Nos conformamos con tener actividad, mantenernos ocupados. Buscamos retos a la altura de nuestra capacidad de acción y así mantenemos el equilibrio entre tiempo ocupado y tiempo libre. Proyectos sin fin uno tras otro para no enfrentarnos a lo que somos. ¿Porqué tememos tanto ser lo que somos?
    Pienso que el miedo de quitarnos una careta más no es descubrir la cara que hay debajo, sino que no haya ninguna cara. Miedo irracional. Debajo de todas las caretas está nuestra verdadera y única cara. Conviene que sepamos como es.

    Gracias por tu visita y por tu comentario.

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