Filosofía

Una historia de la India

Una mamá envía a su hijo a la tienda. Le da una botella vacía y un billete de diez rupias.

-Ve y compra aceite para cocinar.

El niño va a comprar el aceite. Al volver a casa, en un descuido, se cae. La botella se le cae. Se derrama la mitad del aceite. El niño recobra la botella medio vacía. Va a su mamá llorando y llorando.

-Mamá, he perdido la mitad del aceite. He perdido la mitad del aceite.

Pesimista, muy pesimista.

Una historia es una historia. La mamá envía a otro hijo con otro billete de diez rupias y otra botella vacía. También este va, compra el aceite y, como una historia es una historia, también él se cae. Derrama la mitad del aceite. El muchacho la recupera, muy contento y sonriente va con su madre.

-Mira, he salvado la mitad del aceite. Me caí, se cayó la botella y podría haberse roto, podría haberse salido todo el aceite, pero salvé la mitad del aceite.

Ante una misma situación cada uno de los niños llegó a una conclusión diferente. Una botella está medio llena, la otra está medio vacía. Uno llora por la mitad vacía. El otro se siente feliz con la mitad llena. Al menos la mitad está llena.

Como las historias son así, la mamá envía a un tercer hijo. Como las historias son así, también se cae. Derrama la mitad del aceite. Recupera la botella e igual que el segundo hijo vuelve sonriendo.

-He salvado media botella. He salvado la mitad del aceite.

Pero este niño no sólo es optimista, sino también realista.

-He perdido la mitad del aceite. Lo cierto es que mi botella está medio vacía.

Pero no sólo es realista, también es trabajista. Y decide.

-Saldré a trabajar. Por la tarde habré ganado cinco rupias y podré llenar la botella.

Adaptación de la historia contada en el Discurso del dia 6 del curso de 10 días – S. N. Goenka

¿Medio Vacía o medio llena?

Una historia ilustrativa, si nos abstraemos del hecho de que aparece un niño trabajando para ganar dinero.

Dicen que la vida es un 10% lo que nos pasa y un 90% como reaccionamos a lo que nos pasa. Tal vez podemos reconsiderar estos porcentajes, pero la idea que transmiten es clara.

Independientemente de la visión optimista o pesimista, el hecho es que necesitamos una botella de aceite y solo tenemos media. La botella está medio llena y medio vacía, lo que hace falta es conseguir llenarla. Simple, pero a menudo pasado por alto.

Una formulación diferente del mismo principio:

El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas.
William George Ward

Lo único que podemos hacer es ajustar las velas. Es realista, es sensato, es simple. Quejarnos del viento no parece una buena alternativa, tampoco quedarnos tranquilamente a esperar que el viento cambie.

Al fin y al cabo, recurriendo a la sabiduría popular: “El viento siempre va a favor de quien sabe navegar.”

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