La poesía de los e-soliloquios

La perra infecta

La perra infecta, la sarnosa poesía,
risible variedad de la neurosis,
precio que algunos pagan
por no saber vivir.
La dulce, eterna, luminosa poesía.
(No me preguntes cómo pasa el tiempo)

[la poesía] una enfermedad de la conciencia.

José Emilio Pacheco – En resumidas cuentas

Evanescent candles {Explore #2}
La visión del poeta. La perra infecta, la sarnosa poesía. Alejada de la idealización del desconocimiento; y también del lirismo, el bucolismo, el endiosamiento, de la pura afición.

Rasgo común en los que hacen de eso su vida, la sensación de no saber vivir. Inevitable, tal vez, para los que penetran un poco más en el sentido de las cosas. Quizás el saber necesita el alejamiento, mantener la distancia del lugar común, aunque sólo sea para poder verlo con un poco más de claridad.

Puede que no tan risible variedad de la neurosis, aunque solo sea por su caracter irrevocable.

Una diferencia en la conciencia, hecha con los mismos mimbres que la melancolía, la tristeza y el recogimiento.

Humildes aspirantes a lo sublime, moradores de la palabra, rondadores de la esencia, pretendientes de lo indómito: los poetas.



4 pensamientos en “La perra infecta

  1. .me encanto ese poema.
    .pero yo más bien diría ke el precio se paga no por no saber vivir, sino por saberlo con todos los sentidos pero no ser capaces de hacerLo. realmente me pregunto ke es ser poeta. yo no kreo q sea mas allá q ser un humano cualkiera y ke lo unico ke les distinga sea sentarse un rato frente un papel y reflexionar. para mi eso es ya ser poeta. ya ke se buske más o menos elaborado y bonito esa reflexión sería ya para gustos colores😉

    • “sentarse un rato frente un papel y reflexionar” o “saberlo con todos los sentidos”.
      Una cosa o a otra. Tal vez una cosa y la otra, poca cosa y todo a la vez.
      Hacerlo puede que “simplemente” sea seguir adelante con este proceso de introspección que permite saberlo. Dejar de poner nuestra felicidad en manos de otros, ir más adentro y al final estar más con los demás.

      compañera en el camino, te invito a un paseo, a seguir con esta conversación

  2. Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
    tristeza resignada de cosa irrealizable,
    tengo en el horizonte un lucero encendido
    y el corazón me impide que corra a contemplarte.
    F. Garcia Lorca

  3. Pingback: Homenaje a José Emilio Pacheco | e-soliloquio

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