Pensamiento

El precio del materialismo

El psicólogo social de Knox Colege, Tim Kasser, especializado en las repercusiones psicológicas del materialismo, afirma en su libro The high price of materialism (El alto precio del materialismo, 2002) que, para lograr una buena calidad de vida, tendríamos que tener cuatro tipos de necesidades cubiertas. Estas serían básicas para la supervivencia, el crecimiento personal y un óptimo nivel de funcionamiento:

Seguridad y supervivencia. El deseo humano de seguir vivo y la evitación de la muerte prematura.

Competencia, eficacia y autoestima. El deseo humano de demostrar las cualidades positivas propias que llevan a cumplir objetivos y propósitos.

Conexión. El deseo de intimidad y cercanía con los demás, el deseo de pertenencia.

Autonomía y autenticidad. El deseo de actuar por sí mismo y sentirse autodirigido.

Isabel S. Larraburu – Atención plena

Happy

Nuestra educación se basa en enseñar a competir y a consumir; no parece que así estemos preparando a nuestros hijos, a los futuros ciudadanos, para la felicidad.

Competir implica ver a los demás como oponentes, como rivales, como obstáculos en nuestro camino. Derivando solo un poco, me recuerda a Homer Simpson cuando decía que tenemos que alegrarnos de que a los demás les vaya mal, porque, de todas maneras, a nosotros no nos va a ir mejor.

Los valores materialistas, con el consumo al frente, nos llevan a confundir las relaciones humanas con las transacciones comerciales, confusión que llega al extremo de tratar a las personas como objetos. Las relaciones interesadas, basadas en valores materiales, son poco significativas, superficiales, prescindibles, intercambiables, de “baja conexión”.

Me sumo a la lectura de Tim Kasser y a su manera de entender la calidad de vida.

Seguridad y supervivencia se entiende a menudo como encerrarse en una fortaleza inexpugnable, pero pienso que tiene más que ver con el compromiso con nuestra salud, tanto física como mental.

Competencia, eficacia y autoestima tienen mucho más sentido para alcanzar el objetivo de sentirnos valiosos, queridos y apreciados, que la posesión de objetos y propiedades.

Conexión, calidad en las relaciones humanas, incompatible con interés, con obtención de beneficio material a través de la relación.

Autonomía y autenticidad, la capacidad de ser nosotros mismos, en el polo opuesto del servilismo, de la esclavitud del consumo; en el camino de la creatividad.

La idea es que el materialismo es incompatible con la felicidad. La aparición de esta, en una sociedad como la nuestra, se produce en escenarios que podríamos llamar de “deficiencia materialista”, en remansos fuera del sistema.

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