La poesía de los e-soliloquios

Sonreir al no saber

.ida.

.siguiendo su ida imaginandose ausente, como kreyendo ke es incapaz de sentir, picoteaba la importancia. s0nreia aL no saber. acariciaba su tempestad.
.navegaba en su interi0r, en La superficie un arrugado papel ke alguna vez tiró. tengo la sensaci0n de haberme pasado meses huyendo de ese papel. sin dejar de sentirLo urgar por mi cuerpo komo cuando duermes después de bañarte en el mar. La arena. y de repente, sin tener ke abrirLo, sin tener ke leer sus irregulares letras encerradas, sabía ke decía. porke ya lo leí. lo arrugué. y lo lancé.
agonistika – .ida.

20080415000502-papel-arrugado

El papel con sus irregulares letras encerradas urgando el cuerpo como la arena que se junta a la incomodidad de la sal, más de noche, aunque también de día. Todo es más de noche, tal vez porque estamos más indefensos, más solos.

El papel con los hechos, “en La superficie”, algo parecido a la realidad.

Pero la esencia, el meollo, siempre se encuentra en el “.navegaba en su interi0r”. Es más real lo que somos, como lo vivimos, que lo que es.

Cuando lo he leído las primeras veces he subrayado este “acariciaba su tempestad”.

Acariciar la tempestad. Tiene resonancias de autocompasión. Pienso que está bien sentir compasión por los demás y, por qué no, también por nosotros mismos. Pero debemos evitar caer en el lamento desesperanzado, en las bajadas de autoestima que nos permitan sentir que nos merecemos la tempestad.

Acariciar la tempestad. Tiene tintes melancólicos, buen material para un poema. Atrae, crea complicidad con el lector.

Acariciar la tempestad. Me recuerda las gaviotas sobrevolando el temporal. Ahí estan, lo ven, lo sienten, lo disfrutan. El espectáculo es magnífico, el violento chocar de las olas contra las rocas. Las alas abiertas, atentas, sin perder detalle, quietas. No intentan detener la ola, no pretenden hacer retroceder las rocas de la costa. El estallido se produce, la colisión, la ruptura. Me gusta su manera de acariciar la tempestad.

Por otro lado acariciar es una palabra tan poderosa, tan cargada de sentido, que podría servir. De todas manera pienso que es mejor acariciarnos a nosotros mismos, ser amables con nosotros mismos en estos momentos tempestuosos que acariciar el temporal.

Pero valía la pena seguirlo leyendo ya que aquí estaba un tanto agazapado, pasando desapercibido, este discretísimo “s0nreia aL no saber”. Pienso que es una buena manera de actuar. Libera mucho esta sonrisa al no saber, combate el desvalimiento, evita el exceso de preocupación, nos previene contra la obsesión. Me reconozco, sé quien soy y en este momento no sé. Pensando así sigo abierto a opciones y como además picoteo la importancia, voy explorando las alternativas, sigo vivo, sigo siendo valioso para mi mismo. Me gusta esta manera de navegar en su interior de la autora, la comparto.

Sonreir al no saber me recuerda una vez más que “La sonrisa es la mejor arma para derrotar a la derrota.”

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4 pensamientos en “Sonreir al no saber

  1. :))
    .te gusta porke es así como navegas. Lo ideal si sería olvidar la tempestad, pero es muy dificil ke siempre salga el sol. Pero siempre soy así. siempre sonrío sin saber. siempre sonrío esté como esté el mar, la vida, el mundo.
    .Este texto lo escribi en un momento ke cambiaba totalmente de camino en mi vida. Todo era asi, la tempestad y yo caminando lejos de todo lo ke siempre he vivido, sentido, conocido.
    .Cada vez te pones más y mejor en mi papeL. me hace sonreir, y ahora si, sabiendo, en cuanto veo un enlace a tu blog en mis entradas, ahi ya sé.un abrazo.

    • No se puede olvidar la tempestad y no siempre sale el sol. Pienso que se trata de no “engancharse” a la tempestad, de no querer detener la ola ni hacer retroceder la costa para que la ola no choque contra ella, de no ser un barquito a la deriva, confuso y desatento, esperando a que lo ola lo estrelle contra la roca.
      Simplemente sonreir al no saber.
      También en la tempestad andar buscando lo que T.S. Eliot llamaba “un estado de plena sencillez”. Tan difícil, tan claro.
      Encantado con visita, un placer conversar contigo. Gracias por tu “.Ida”.

  2. Me gusta el texto pues describe la autocompasion y la tempestad como son en realidad… todo es necesario por duro que sea, para iniciar otro camino, es la unica manera, navegar sin luces en la oscuridad para salir a la luz.

    Somos seres con luz interior.

    Silver

    • Me gusta, Silver, ese “navegar sin luces en la oscuridad para salir a la luz.” y pienso como tu que somos seres con luz interior. ¿Porqué nos resulta tan difícil darnos cuenta de ello?
      Tal vez ese navegar sin luces deba ir encaminado a buscar esa luz.

      Un saludo

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