Soliloquio

Una pelea en la clase

Un día había un gran alboroto en una clase. Los niños estaban peleando y estaban enojados con sus compañeros. El profesor los hizo callar, los hizo sentar y le dio a cada uno una hoja de papel.

Les dijo que trazaran una línea vertical en el medio de la hoja. Después dijo: ‘Escojan a alguien que no les guste en este curso, alguien que les caiga muy mal. Pongan el nombre de esa persona en la parte de arriba de la hoja. En la columna de la izquierda escriban todas las cosas que no les gustan de esa persona’.

Como acababan de pelear, era muy fácil escribir las cosas malas, los defectos. Cuando terminaron, el profesor les dijo: ‘Ahora, en la columna de la derecha, escriban las cosas que les gustan de esa persona’. Eso tomó más tiempo, pero una vez que comenzaron, los niños pudieron escribir lo que les gustaba de “su enemigo”. Después el profesor les dijo: ‘Partan la hoja por la mitad, separando las dos columnas. La parte izquierda, con las cosas que no les gustan, rómpanla y tirenla a la basura. La parte derecha, con lo que les gusta de esa persona, vayan y entréguensela. Eso paró la pelea.

Muchos, muchos años después, en el funeral de uno de esos niños, la esposa se levantó a decir unas palabras acerca de su marido. Habló de él y de las cosas que eran importantes para él en la vida. Y de pronto sacó un viejo pedazo de papel que el recibió de uno de “sus enemigos”, en esa clase, cuando él era muy joven. Y su esposa dijo: ‘Mi esposo siempre cargaba ese pedazo de papel desde que era niño, contiene las cosas que su enemigo valoraba de él. Y cada que estaba de mal genio o deprimido, sacaba este papel y lo leía; siempre le daba esperanza y suavizaba el dolor en su vida. Fue tan importante para él ser valorado hasta por su enemigo’.

Cuando ella dijo eso, tres o cuatro personas, espontáneamente se levantaron, abrieron su billetera o su bolso y ellos también sacaron pedazos viejos de papel. Ellos también eran de la misma clase y habían guardado esos pedazos de papel que eran muy importantes para ellos y que les dieron ánimo durante muchos años.

Ajahn Brahmavanso – Buscando Felicidad en La Vida


战斗 Queri Pelea?


Casi puede sentirse el desahogo en el papel después de la disputa y el desconcierto, la negación, de la parte derecha. Finalmente una líneas a regañadientes.

He propuesto este ejercicio a personas adultas. Hay quien dice que no podría escribir nada en esta parte derecha. Afortunadamente los niños si pueden, en esto también son mejores que los mayores.

Pienso que la parte izquierda del papel nos libera de la rabia, de la tensión, de lo que odiamos de nuestro enemigo, porque escribirlo y verlo escrito nos ayuda a rebajar los sentimientos negativos. Pero el trabajo realmente útil es el de la parte derecha, ahí es donde la escritura es más necesaria. Posiblemente nunca le entreguemos esta media hora a nuestros enemigos, aunque estaría bien hacerlo, pero cada palabra que escribamos ahí aligera nuestra carga, es un soplo de aire fresco en nuestra vida.

Si nos lo permitimos, encontraremos cosas que nos gustan de esta persona y reconocerlas nos ayuda, nos enriquece, nos mejora.

Odiar a nuestros enemigos, negarles el pan y la sal, no contribuye en nada a nuestro bienestar. Posiblemente nunca lleguen a conocer la fuerza de nuestro odio, seguramente nunca les diremos lo que tantas veces les hemos dicho en nuestros diálogos internos: argumentos y contraargumentos, respuestas afiladas, contundentes, o como mínimo convenientes, a situaciones imaginarias que nunca se han de producir. Tiempo y energías perdidos.

La parte derecha de la hoja nos permite la felicidad.

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4 pensamientos en “Una pelea en la clase

  1. Estoy muy de acuerdo.
    Debemos trabajar, para nuestro equilibrio interno.
    La historia del profesor, me ha emocionado mucho.

    Gracias, muy buen artículo.

    • También me parece interesante la idea de aprender de los niños.
      A mi me encanta esta historia. Tan sencilla, tan fácil de aplicar, tan difícil de admitir en tantas ocasiones.

      Gracias por tu aportación.

  2. Asi es aprender de nuestros enemigos, son necesarios como es necesaria la propia oscuridad para llegar a la luz, y viceversa.

    Es un camino absoluto para la felicidad comprender a los que no nos toleran, pues muchas de las cuestiones negativas que vemos en ellos, estan a veces en nosotros mismos.

    Gracias por el relato tan acertado y reflexivo.

    Silver

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