La poesía de los e-soliloquios

Una pajarita de papel

Si leo el poema de Aleixandre:

Una pajarita de papel sobre el pecho
    viene a decirnos que el tiempo de los besos ha llegado.

…ese poema hace resonar múltiples conexiones, connotaciones difusas, emocionales, metafóricas, que son como la onda de propagación de una piedra en un estanque. La pajarita de papel es un recuerdo infantil, y el pecho es el lugar del corazón. Cuando el corazón se siente infantil, juguetón, alegre, anuncia la llegada de una primavera amorosa: el tiempo de los besos.

…he dado sin quererlo un ejemplo de comprensión inventiva… el poema de Aleixandre dice:

Un pájaro de papel en el pecho
dice que el tiempo de los besos no ha llegado.

Creo que mi memoria ha prolongado, ampliado y corregido el poema original. Es posible que, como dice Aleixandre, un pájaro de papel, mero simulacro, sin vida, sin encanto, sin alegría, diga que no ha llegado el tiempo de los besos. Pero una pajarita de papel, ¡ah, una pajarita de papel tiene que anunciar todo lo contrario!

José Antonio Marina – La selva del lenguaje

a mi sobrina de papel

Me gusta más la versión de Marina que la de Aleixandre. Tal vez porque prefiero que el tiempo de los besos haya llegado, porque la pajarita de papel es un recuerdo infantil o porque concuerda que la pajarita esté sobre el pecho, que es el lugar del corazón.

Aleixandre es el poeta, Marina sólo el lector, pero el lector puede mejorar el poema o, en todo caso, hacerlo más próximo, más nuestro.

El poema dice y con el decir sugiere, invita, estimula, implica, involucra, comparte, se abre, nos abre, nos ofrece, se nos brinda.

Estamos ante un magnífico poema y ante una versión libre de unos versos tomados a la ligera, como el vuelo de un pájaro, para hacerlos concordar con nuestra disposición, con nuestro día, para crear nuestra propia brisa apropiándonos de unas alas apropiadas. Tal vez para olvidar que: “Para morir basta un ruidillo,/ el de otro corazón al callarse…”

Un pájaro de papel en el pecho
dice que el tiempo de los besos no ha llegado;
vivir, vivir, el sol cruje invisible,
besos o pájaros, tarde o pronto o nunca.
Para morir basta un ruidillo,
el de otro corazón al callarse,
o ese regazo ajeno que en la tierra
es un navío dorado para los pelos rubios.
Cabeza dolorida, sienes de oro, sol que va a ponerse;
aquí en la sombra sueño con un río,
juncos de verde sangre que ahora nace,
sueño apoyado en ti calor o vida.

Vicente Aleixandre – Vida – De La destrucción o el amor
un pájaro de papel en el pecho

2 pensamientos en “Una pajarita de papel

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