La poesía de los e-soliloquios

La sonrisa es la mejor arma para derrotar a la derrota

Cuando uno ya no tiene fuerzas


Cuando uno ya no tiene fuerzas para escribir, tiene que recordar.
Cuando uno ya no tiene fuerzas para fotografiar,
tiene que ver con los ojos del alma.
Cuando uno ya no tiene fuerzas para leer,
tiene que estar lleno de narraciones.
Cuando uno ya no tiene fuerzas para hablar,
tiene que resonar.

Cuando uno ya no tiene fuerzas para andar, tiene que volar.

Y cuando llegue la hora,
uno tiene que desprenderse de los recuerdos,
de los ojos del alma, dejar de soñar,
callarse y plegar las alas.

Pero pase lo que pase, sigue la narración, sigue.

Eeva Kilpi

el perfume de mujer
Enfocarte
carmensabes poesía y arte

eeva kilpi


Cuando uno ya no tiene fuerzas empieza este viaje a uno mismo que es el recordar, el ver con los ojos del alma, el estar lleno de narraciones, el resonar y el volar; este viaje hacia dentro, a lo que somos, a ese reencontrarnos que tanto miedo nos da, a ese estar “mudos, absortos y de rodillas”, sin distracciones, sin miramientos, sin contemplaciones. La derrota nos pone cara a cara con nuestra propia cara.

Para este momento de la verdad sirve todo el trabajo diario de crecimiento personal, todos los esfuerzos por ser más sinceros, más solidarios, más comprensivos, más compasivos; para este momento en que inevitablemente tenemos que enfrentar la realidad de lo que somos, sin paliativos.

Cuando uno ya no tiene fuerzas se abre un mundo nuevo. Estamos acostumbrados a vivir con nuestras fuerzas y ahí tenemos una importante estructura defensiva montada, altos muros, gruesas protecciones.

Cuando se acaban las fuerzas, los muros ya no sirven, ni las protecciones, es como estar desnudos frente al mundo, frágiles pero también abiertos, accesibles, más receptivos a lo que es y menos pendientes de cómo queremos que sea.

Cuando se acaban las fuerzas, la luz de los neones no nos alucina, los juegos malabares no nos fascinan, los artificios no nos consuelan y todo es más real, más esencial.

De esto nos habla otro poeta:

Ninguna derrota es enteramente una derrota, pues
el mundo que abre es siempre un sitio
hasta entonces
insospechado. Un
mundo perdido,
un mundo insospechado,
abre paso a nuevos lugares
y no hay blancura (perdida) tan blanca como el recuerdo
de la blancura.

William Carlos Williams – La música del desierto

Los mismos versos traducidos por Octavio Paz lucen así:

Nunca la derrota es sólo derrota, pues / el mundo que abre es siempre un paraje / antes / insospechado. Un / mundo perdido, / un mundo insospechado, / despliega, seductor, nuevos parajes / y nunca es tan blanca la blancura (perdida) como / en el recuerdo.

William Carlos Williams también nos remite al recuerdo y nos habla de este mundo insospechado, de estos lugares nuevos que son visita obligada en nuestros momentos más bajos.

Pienso que cualquier momento es un buen momento para abrirnos, para practicar la escucha, la receptividad, pero que las derrotas nos proporcionan un espacio especialmente abonado para esta práctica.

Poco a poco se vuelve a levantar el gesto de nuestra boca y salimos de nuestro trasiego más formados, con más recursos.

Nada ni nadie nos puede evitar el viaje pero pienso que nos puede ser de ayuda tener bien presente que la sonrisa es la mejor arma para derrotar a la derrota.

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7 pensamientos en “La sonrisa es la mejor arma para derrotar a la derrota

  1. Es probable que se presenten fracasos en nuestra vida y de nosotros dependerá que éstos nos sirvan o no, para seguir adelante, pero sentirse derrotado es negarte la posibilidad de avanzar, de crecer, de alcanzar lo que nos hemos propuesto, yo creo que hay lecciones de vida que podemos tomar en cuenta pero siempre, lo mejor, es ver hacia nuestro interior y retomar todas esas armas que hemos forjado y usarlas para continuar.
    Creo que es necesario salir de vez en cuando de nuestra zona de confort
    no crees?

    Una sonrisa es ya de por sí inspiradora de grandes emociones, y es que con ella puedes transmitir actitudes muy positivas, propicia cambios y nos da la posibilidad de transformar nuestros estados anímicos.

    Hay que sonreír hasta que se nos nuble la vista :))

    Te comparto esto:

    “Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho.

    Enriquece a quienes la reciben

    sin empobrecer a quienes la dan.

    No dura más que un instante,

    pero su recuerdo a veces es eterno.

    Nadie es tan rico que pueda pasarse sin ella,

    y nadie es tan pobre que no pueda

    enriquecer con sus beneficios.

    Una sonrisa es descanso para los fatigados,

    luz para los decepcionados,

    alegría para los tristes

    y el mejor antídoto contra las preocupaciones.

    Una sonrisa no puede comprarse,

    no puede obtenerse por caridad,

    no puede robarse ni puede ser prestada,

    porque una sonrisa es algo que a nadie rinde beneficio

    a menos que sea brindada espontánea y gratuitamente.

    Y si, en el trato con nuestros compañeros

    alguien está demasiado cansado para

    brindar una sonrisa, regálale una de las

    tuyas, pues nadie necesita tanto de una sonrisa,

    como aquel a quien no le queda

    ninguna que ofrecer”.

    Gandhi

    🙂

    Gracias por detener nuestra marcha y hacernos reflexionar. Saludos y felices fiestas navideñas Soli

    G.G.

  2. Gracias por tus palabras.
    En la vida de cada persona hay éxitos y fracasos, situaciones agradables y desagradables… Si sólo consideramos las positivas nos perdemos la mitad de la vida.
    Los momentos bajos dan para mucho. Nos brindan una nueva perspectiva, más clara, menos condicionada. A veces nos negamos a aceptarlos, nos resistimos, no nos podemos creer lo que no está pasando… Pero cuando por fin aceptamos los hechos, podemos disfrutar de un tiempo en el que trazamos un nuevo mapa de la situación, en el que, con nuevos ánimos, nos disponemos a volver a la vida, a andar de nuevo el camino. Puede ser un momento magnífico.

    Y una sonrisa, por supuesto, siempre una sonrisa. Me ha gustado mucho el poema de Gandhi.

    Una sonrisa y un hasta pronto.

  3. Cuando uno ya no tiene fuerza, cuando uno desfallece, es que la luz no esta en el interior, es un proceso oscuro y largo, pero necesario para que con éxito posterior podamos de nuevo ver con un prisma diferente el camino recorrido. Es un aprendizaje desde la oscuridad a la luz y viceversa, sin una no se podría pasar a la otra, es el paso a caminar de nuevo en la vida. Siempre buscar el lado de aprendizaje y crecimiento incluso de las caidas y bajadas. Luego es un gozo de nuevo abrirse a la vida, aunque cada uno elige cuanto y de que manera vivirlo, es el libre albedrio.

    Una sonrisa, con fuerza,

    Silver

    • Aprender, siempre aprender.
      Pienso que en los momentos bajos somos más nosotros, con menos artificios, podemos vernos con más claridad, descubrir aspectos no demasiado conocidos. Son una magnífica oportunidad para un nuevo viaje hacia nuestro interior.

      Un saludo

  4. Pingback: Sonreir al no saber « e-soliloquio

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