Soliloquio

La tristeza del pasillo

¿Qué guerra es esta que combatimos, seguros de nuestra derrota? Aurora tras aurora, extenuados ya de todas las batallas que aún están por venir, nos acompaña el espanto del día a día, ese pasillo sin fin que, en las horas postreras, será nuestro destino por haberlo recorrido tantas veces. Sí, ángel mío, así es el día a día: tedioso, vacío y anegado en desdicha. Las calles del infierno no le son en nada ajenas; uno acaba allí un buen día por haber permanecido en ese pasillo demasiado tiempo. De un pasillo a las calles: entonces acontece la caída, sin sacudidas ni sorpresas. Cada día, volvemos a experimentar la tristeza del pasillo y, paso tras paso, seguimos el camino de nuestra lúgubre condena.
Muriel Barbery – La elegancia del erizo

Foto de Josesc



Desesperanzado, lúcido, triste, poético.
Demasiadas veces nos agotan batallas que nunca se producen, nos entristecen tragedias que están al final de un camino que nunca andaremos, y estas batallas y estas tragedias nos atemorizan, nos paralizan, nos tienen amarrados al borde del camino o recorriendo ese pasillo sin fin. ¿Por qué nos seguimos aferrando a la tristeza del pasillo? ¿Por qué seguimos parados contemplando las corrientes del agua, el incesante vaivén de los peces de colores, sólo preocupados por esquivar los dientes del tiburón? El sol y la luna, sus reflejos en el agua, su calor y su brisa, nos invitan al viaje, a la travesía. ¿Por qué seguimos prefiriendo la seguridad del tedioso día a día vacío y anegado en desdicha?

6 pensamientos en “La tristeza del pasillo

  1. No hay batallas, no hay tragedias, no hay caminos
    Los sentires sólo están escondidos en una pradera abierta; y en las púas de los erizos, caen las gotas de sueños que, una vez se han quebrado, componen el puzzle de nuestro día a día.
    Hay soles – sé que los hay- y en ellos se envuelven de esperanza las vidas que vivimos.
    Porque alguien dijo que vivir puede ser horrible, pero la vida es maravillosa.
    ¡Viajemos en ella y avancemos!
    Algún pasillo nos llevará a, nuestro, infinito.

    Un abrazo, esoliloquio, me gustan tus reflexiones, gracias por compartirlas.

    Juana Corsina

  2. Muy buen blog. Llegue aca por el enlace a la cancion “Midnight Sea” de Stephan Micus. Gran musico.
    Te dejo mi blog. Es de musica.
    rv-blackbeauty.blogspot.com

    Saludos!

    • En una primera mirada Ghazal, Tinariwen, Joni Mitchell… pienso que nos iremos encontrando.

      Me gusta mucho Micus y además no se acaba nunca. Ha probado todos los instrumentos habidos y por haber y ha creado una música increíble.

      Un saludo Werty

  3. Gracias Juana. Un honor recibirte en este espacio abierto, fuera de todos los pasillos.
    “…en las púas de los erizos, caen las gotas de sueños que, una vez se han quebrado, componen el puzzle de nuestro día a día.”
    Por esto nos gusta encontrarnos en este puzzle que miramos de componer a conciencia, con nuestras mejores palabras y con toda la intención.

    Un abrazo Juana. Nos hablamos.

  4. ¿Y si un día nos damos cuenta de que las paredes no existen? ¿Y si el pasillo no existe?
    La salida a un laberinto es encontra la salida previsible o salir hacia arriba, destruyendo el laberinto.
    Muy buen texto.
    Saludos

  5. Pingback: La utilidad del futuro « e-soliloquio

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