Atención plena

Intimidar y seducir

¿Cómo transcurre pues la vida? Día tras día, nos esforzamos valerosamente por representar nuestro papel en esta comedia fantasma. Como primates que somos, lo esencial de nuestra actividad consiste en mantener y cuidar nuestro territorio de manera que éste nos proteja y halague, en subir o no bajar en la escala jerárquica de la tribu y en fornicar de cuantas formas podamos -aunque no fuere más que en fantasía- tanto por el placer como por la descendencia prometida. Para ello, empleamos una parte nada desdeñable de nuestra energía en intimidar o seducir, pues ambas estrategias bastan para asegurar la conquista territorial, jerárquica y sexual que anima nuestro conatus. Pero nada de todo ello lo percibe nuestra conciencia. Hablamos de amor, del bien y del mal, de filosofía y de civilización, y nos aferramos a esos iconos respetables como la garrapata a su perrazo caliente.
Muriel Barbery – La elegancia del erizo

Intimidar y seducir. Así somos. Subir y no bajar en la escala jerárquica de la tribu y fornicar. Así somos. Y lo hacemos, no tanto porque nos guste, que tal vez sí, como por toda una vida de educación y cultura, de usos y costumbres, por tradición, por no pensar, por el miedo a decidir, a ser diferentes, a salirnos del guión.

Pienso que sería bueno dejar de aferrarnos como las garrapatas a un perrazo caliente y asumir la dirección de nuestra vida, la responsabilidad de nuestros actos y, si queremos intimidar y seducir, hacerlo de manera consciente.

Los actos que nos hacen, los hechos de los que nos sentimos orgullosos, son los que hacemos “a conciencia”, los que hacemos atentamente, con control manual, sin el piloto automático.

Conciencia útil

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3 pensamientos en “Intimidar y seducir

  1. Los actos que nos hacen, los hechos de los que nos sentimos orgullosos, son los que hacemos “a conciencia”,

    _________

    Tienes razón en este pensamiento que dejas reflejado; aunque, tal vez (sólo tal vez) todas las acciones que recordamos haber hecho, sean una mera reproducción de nuestro subconsciente -Llamémosle, conciencia-
    La vida es una mentira, pero “vivir” es cierto.
    Y en esa certeza, somos o debiéramos de ser, consecuentes en acción y pensamiento.

    Gracias, e-soliloquio; me has hecho reflexionar y eso me gusta.

    Un saludo

    Juana Corsina

  2. Bienvenida Juana Corsina.

    Vivir es cierto, y se vive cuando ponemos en ello los cinco sentidos, cuando no nos dejamos llevar, cuando no somos simplemente lo que los demás esperan de nosotros.

    Un saludo

  3. Pingback: La utilidad del futuro « e-soliloquio

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