Soliloquio

Delirios nocturnos, delirios diurnos

Deja de pensar cuando el pensamiento hace ruido.

Carlos Edmundo de Ory – Nuevos aerolitos

Ronronea nuestro pensamiento en los insomnios, barrunta, especula, teme, gime… En los delirios nocturnos todo es oscuridad. Pasamos de una preocupación a otra más preocupante aún. Todas nos parecen enormes. Cuando el pensamiento hace ruido poca melodía podemos escuchar. La voz aparece distorsionada, no se entiende la letra. Para componer bellos pensamientos, para encontrar nuestras soluciones, mejor partir del silencio.

La gente cree que el espacio está vacío, cuando en verdad está pobladísimo de seres invisibles de las diversas tribus del aire.
Carlos Edmundo de Ory – Nuevos aerolitos

Para llenar el vacío inventaron el éter. Para Aristóteles era el elemento más sutil y más ligero. La humanidad ha estado cientos de años dándole vueltas a este concepto.
El espacio, el vacío, el aire, el éter, la nada. Ideas para pensar, ideas para soñar. Para poder volar necesitamos un medio y nosotros queremos volar.
Los “seres invisibles de las diversas tribus del aire” son la versión poética de una idea, ya de por sí sugerente, como es el éter. Aquí estan estos seres, convivimos con ellos, así que mejor tenerlos a nuestro favor, como amigos. Disfrutémoslos.
En los delirios nocturnos todo es oscuridad, no hay color, mientras que en los diurnos podemos fundirnos con las criaturas aéreas y todo es de color. No hay color.

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2 pensamientos en “Delirios nocturnos, delirios diurnos

  1. Hola, lo de los aerolitos me ha gustado. A lo del delirio nocturno hay que añadir una reflexión.
    ¿Tu no oyes muchísimo el tic-tac de un reloj por la noche, como si tuviese un amplificador enchufado? ¿Acaso lo oyes igual, menos o nada de día? Pues no había sido ningun delirio, el reloj sigue ahí, pero el resto de sonidos de la casa nos impide oirlo.Puedes incluso dormir la siesta y ni te enteras….
    Pues por la noche, con los pensamientos pasa igual. No es que sean más ruidosos o importantes que de día, solo que se amplifican.
    Para el reloj tengo una solución infalible: lo meto en un cajón y cierro el armario.
    Los pensamientos se salen del cajón como el éter…. Habrá que probar con un frasco hermético. Seguro que no hay color!

    • ¿Cómo podría ser este frasco hermético?
      De todas formas volveremos a tratar el tema nocturno en el próximo post que también será sobre un poema de Carlos Edmundo de Ory.

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