El presente

Adivinos y predicciones

El sueño del califa
Hixem el III, de la dinastía de los omeyas cordobeses, tuvo (según el historiador Al-Forkad) un sueño profético en el que Alah le anunciaba la victoria de sus tropas (después confirmada) sobre los berberiscos.
En realidad Hixem el III soñó muchas veces con la victoria y con la derrota y también soñó muchas noches seguidas con su padre o con la barba de su padre. El viejo o la barba le aconsejaron, alguna vez, enfrentar a los berberiscos, pero otras veces lo conminaban a la huida y otras le proponían evitar la batalla mediante las artes de la diplomacia.
Pero sólo los sueños confirmados merecen formar parte de la historia.
Ana María Shua. Casa de geishas

Así ocurre también con los profetas, con los agoreros, con las pitonisas… dicen tantas cosas que alguna vez aciertan. A menudo nos sorprenden los noticiarios con adivinaciones impensables, con premoniciones inconcebibles. Parece imposible haberlo sabido con anticipación. Nadie se acuerda de las innumerables sandeces que predicen cada día el ejército de dotados mentalistas que habitan nuestro planeta. Damos por sentado que eran tonterías. ¿Por qué nos asombramos tanto cuando alguna de las innumerables profecías se cumple? Si predecimos el futuro de todas las maneras posibles, alguna de las predicciones se cumplirá. Posiblemente la mejor idea sea ocuparnos del presente, pensar en lo que nos está pasando y dejar los presentimientos agoreros para los profesionales del tema.

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