Pensamiento

Pensar y sentir

A medida que mi hemisferio izquierdo se fortalecía, me empezó a parecer natural querer “culpar” a otras personas o a factores externos de mis sentimientos o circunstancias. Pero, siendo realista, sabía que nadie tenía el poder de hacerme sentir nada, excepto yo y mi cerebro. Nada exterior a mí tenía el poder de arrebatarme mi paz de corazón y mente. Aquello dependía por completo de mí. Puede que no tenga un control total de lo que ocurre en mi vida, pero desde luego soy yo quien decido cómo quiero percibir mi experiencia. Jill. B. Taylor (Doctora en neuroanatomía) – Un ataque de lucidez

En la actualidad paso mucho tiempo pensando en pensar, sólo porque mi cerebro me parece fascinante. Tal como dijo Sócrates: “La vida que no se examina, no vale la pena vivirla”. No ha habido nada que me haya dado más poder que darme cuenta de que no tengo que pensar pensamientos que me produzcan dolor. Por supuesto, no tiene nada de malo pensar en cosas que me causan dolor, siempre que sea consciente de que he elegido meterme en ese circuito emocional. Al mismo tiempo, es liberador saber que poseo el poder consciente de dejar de pensar esos pensamientos en cuanto esté saciada. Es liberador saber que tengo la capacidad de elegir una mente apacible y amable (mi mente derecha), sean cuales sean mis circunstancias físicas o mentales, con solo decidir dar un paso a la derecha y hacer que mis pensamientos vuelvan al momento presente. Jill. B. Taylor (Doctora en neuroanatomía) – Un ataque de lucidez

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