Posteado por: esoliloquio | enero 12, 2012

Los sabios

“Las cuatro paradojas fundadoras: HABLAR SILENCIOSAMENTE, MOSTRARSE INVISIBLE, TENERLO TODO Y NADA y REGOCIJARSE EN LA INDIFERENCIA, definen una imagen del sabio en sí misma paradójica. Figura del ideal, perfección humana supuestamente realizada, el sabio antiguo aparece como un personaje cuyo retrato no encaja en ninguno de los marcos disponibles.”
Roger-Pol Droit – El ideal de la sabiduría

Diogenes

¿Qué saber peseguimos al seguir las indicaciones de los sabios? ¿Qué felicidad podemos esperar por este camino?

Los intelectuales, y muchos no tan intelectuales, de todo el mundo han encontrado sus referentes en esos personajes de gestos inciertos y palabras embriagadoras: los sabios.

La idea es aprender a vivir. ¿Podemos contar con los saberes, aceptar los consejos, de estos seres extraños? Si no podemos ser como ellos, ¿que hacemos aspirando a sus ideales?.

Me recuerda la historia de aquel niño que tiraba piedras a la luna. Un amigo le preguntó:
- ¿Qué estas haciendo?
Con toda naturalidad el niño le contestó:
- Tirando piedras a la luna.
- ¿A la luna? Tus piedras no pueden llegar a la luna.
- De acuerdo, pero si me entreno para tirar piedras a la luna llegaré a ser el que tire las piedras más lejos.

Nunca seremos sabios, pero aún estamos a tiempo de adquirir la que Roger-Pol Droit postula como primera sabiduría: “La primera sabiduría consiste en no querer convertirse en sabio. Basta con tratar de ser un poco más sabio.”

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